Que el Ego sea algo que siempre hay que ubicar (un ego sin trabajar es un considerable estorbo) no implica que sea necesario someternos a las pedanterías ajenas. El poder de atención es una potestad inalienable.

Simplemente tenemos que aprender a cotizar mucho mejor nuestra tolerancia al aburrimiento,

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No me canso de decirlo ni de pensarlo: el problema no es político, es cultural. Es algo que está enfermo culturalmente. Y no porque no se adviertan los síntomas, sino porque se los toma con indiferencia. Como esas escrituras de tiza en paredes húmedas de las que hablaba recién. Aunque creo que no lo dije exactamente así.

Porque no le interesa a nadie. No exagero. En un territorio en el que se pulula mucho alimentando el ego y nada más. Y el vintage arrasa. Entonces puedo escribir lo que se me da la gana porque posiblemente tenga el mismo valor que hacerlo con tiza en una piedra, o en una pared. Es nada. Ni siquiera un gesto desesperado.

Y al mismo tiempo, no lo siento en absoluto banal.

Puede que a veces sea torrencial y a veces indistinguible, inadvertido.  La diferencia quizá sea la atención, incluso la necesidad investida de esa posición de alerta. No es este último caso.  A veces queda en los cuadernos más privados, esos que se postergan indefinidamente.

Finalmente se trata de exposición: Murakami -a quien no leí demasiado- lo graficó en la actitud ante el cuadrilátero: se sube o no. ¿Por qué no pensarlo como una incubación, algo que avanza subrepticiamente, que se adivina, que de algún modo se percibe o intuye? De la forma que sea, a veces los tiempos marcan las pautas de un modo misterioso Inentendible.

Una idea no es más que eso. La acción, del calibre que se trate, tiene más recuerdo.  La idea es sólo eso, algo que engaña. “El mapa no es jamás el trayecto”. Y pensándolo más a fondo, el trayecto sin que nadie se percate tampoco tiene demasiada importancia. A veces los mínimos gestos con el observador pertinente producen jugadas únicas.

La sensación general que vengo experimentando es que las actualizaciones de los sitios que mantengo en la web están cambiando. Algo de cierto hay. Quizá haya bastante más de cierto. El tiempo -tampoco es tanto- despejará cualquier tipo de duda.

Tampoco creo que existan ansiedades de ningún tipo. Es más, creo  que tengo todos los elementos para afirmarlo.