El tema –el asunto, cuestión, excusa- es en lo que a mí respecta, en todos los casos, un elemento de fricción. Manda siempre la necesidad de escribir de determinado modo, con tales o cuales recursos. Cuando la escritura zigzaguea, el impulso triunfa. Aquello “sobre qué”, es nada más que una posibilidad entre tantas, jamás un imperativo o deseo. La escritura es el viaje, de lo que trata, ni más ni menos que un decorado momentáneo.

Mucha escritura en libretas. Es una costumbre que lleva tres décadas, pero que se fue diversificando en los últimos cinco años, en las que casi por cuenta propia se clasificaron en sus temas. ¿Son un género en sí? El que no ingresen en la órbita de la publicación inmediata, les brinda posibilidades de relajación casi infinita. Creo que inducen a un estado de ánimo. A un juego de retrasos que tienen su magia. Más escritura porque sí, más necesidad, más deseo.

Desconozco la razón y prefiero seguir así, pero los días me resultan más extensos, incluso más generosos cuando logro no embarcarme en ninguna actividad muy determinada entre las cinco y las ocho de la tarde-noche. Creo que hago bien en utilizar ese guión medio, porque ese tránsito solar y lunar es el que provoca la percepción del estiramiento. Más incluso que cualquier visión del amanecer. La luz declina mientras todo lo que creo que estoy haciendo sucede en una suerte de cámara casi lenta. Ayer la noche fue creciendo mientras hablábamos por teléfono con Alfredo Prior. Todavía sigo pensando que nuestras palabras son tan longevas como el siglo.

 

Hay veces en que estoy convencido de utilizar correctamente la expresión “fue un viaje largo” cuando en realidad pasé mucho tiempo en el mismo lugar, quizá no tan lejos. Funciono de otra forma si estoy bastante tiempo de acá para allá, sin repetir en todo el trayecto los lugares transitados, a esa larga estadía en un mismo sitio que me depara más sorpresas de las esperadas.  Éstas últimas suelo suponerlas como más condensadas, pero es una expresión que tampoco estoy seguro de que sea la correcta. Recuerdo haberlo charlado con Raúl Rossetti hace muchos años y ahora vuelvo a lo mismo.