Busco el color óxido de las hojas, a comienzos de este invierno, pero la semana pasada masacraron a todos los  árboles de la zona. Antes era un placer caminar hasta la esquina. Hoy encuentro más razones para odiar la ciudad. La primera es la imbecilidad de los vecinos que intentan sostener que es preferible masacrar árboles para que la visibilidad sea mayor por razones de seguridad.

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